viernes, 29 de enero de 2016

Thun: una ciudad de cuento de hadas en Suiza.

¿Estás preparado para una nueva entrada viajera? Esta vez te llevamos a Thun, en Suiza.

Cuando uno piensa en Suiza, y estarás de acuerdo conmigo, normalmente la mente vuela hasta ciudades emblemáticas y archiconocidas, como Zurich, Berna, e incluso Lucerna. También imaginarás paisajes de montaña nevados y cristalinos lagos en los que verlos reflejados. Pero no es habitual acordarse de esta bella ciudad medieval, bañada por el lago Thun (Thunersee).

Esta fue, para nosotros, una de las paradas en ruta más encantadoras de nuestro viaje a Suiza en la primavera de 2015. Tuvimos la suerte de encontrar un día especialmente luminoso y cálido, por lo que el paseo por la ciudad fue muy agradable, hasta para los niños.

Nuestra estancia, en la zona de Emmental, nos permitía acercarnos hasta aquí en aproximadamente una hora de carretera, y la verdad es que lo que pudimos encontrar aquí no solo no nos decepcionó, sino que colmó todas nuestras expectativas aventureras.

Como ya sabéis, a mi familia y a mí nos encantan los castillos, y en este viaje pudimos ver algunos preciosos, como el Castillo de Chillón, y este castillo y su casco urbano encantador, en la ciudad de Thun. Lo más espectacular del día fueron las vistas que tuvimos desde su parte más alta.



¿Vienes a descubrir qué lo hace tan especial?

Thun

Thun es la tercera ciudad más habitada del cantón de Berna, y la que da entrada al Oberland Bernés. Su castillo del S XII se encuentra ubicado a orillas del río Aare, que baña la ciudad dividido en dos brazos, y rodeado de montañas nevadas. Y la verdad, es que la vista del lago y el sonido del agua, crea una atmósfera muy relajante.






Un poco de historia

Los puntos de interés más destacados de la ciudad son el conjunto histórico del casco antiguo, de alrededor del siglo XII, así como su famoso castillo y su iglesia, levantados en la misma época. Muchos de los detalles de las fachadas nos hacen recordar la ambientación de alguna película de Disney, especialmente las torretas de los edificios. Es un placer pasear por esta plaza y por sus alrededores casi desiertos, bajo el sol de la mañana.





Nuestra visita

Aparcamos nuestro coche de alquiler en las afueras de la ciudad, con tanta suerte que no fue necesario pagar aparcamiento. Y en unos cinco minutos, nos acercamos a la zona del centro histórico caminando, llegando en primer lugar a esta zona, donde un punte sobre el río conduce a la plaza central, donde se halla el ayuntamiento.





Como puedes ver, es habitual la presencia de patos y de cisnes, que agradecen mucho la atención que les prestan los viandantes, que acostumbrar a darles migas de pan. El ambiente, en esta zona, está repleto de cafeterías coquetas donde tomar un tentempié contemplando las vistas de las montañas y el lago.




Esta es la plaza del ayuntamiento, empedrada y peatonal, donde los peques pudieron refrescarse en las aguas tranquilas de la fuente que está en su centro, mientras yo hacía fotografías sin parar:¡Todos los edificios eran fotogénicos!







Por un lateral de esta plaza, empezamos a subir las empinadas escaleras que llevan al castillo.

La verdad es que realmente eran muchos escalones, pero los superamos uno a uno. A medio camino puedes detenerte y contemplar algunas vistas, pero nosotros íbamos directos hacia la cima, cámara preparada, esperando encontrar la vista de las montañas a nuestro frente.



Sus altas almenas nos dejaron impresionados!


Este paseo por las calles tranquilas, es una de las mejores cosas que pudimos hacer este día. Y las vistas, de verdad, maravillosas.



Uno nunca se cansa de ver montañas nevadas en Suiza. Es algo que nos llama muchísimo la atención, y no es para menos.




Con el lago de fondo, las viviendas parecen sacadas de un cuento.



Y nunca nos cansamos de ver esta belleza natural (¡ya lo dije!), que te deja con el alma en vilo.



Al bajar por el caminito, encontramos la iglesia y otros lugares bonitos para descansar, o aprovechar para jugar un rato.



Hasta estas coloridas banderitas, que decoran las casas. Todo contribuye a crear un ambiente mítico.



Al llegar al río de nuevo, descubrimos a un intrépido surfista, que aprovechó el día soleado de primavera para hacerse unas olas al lado de la exclusa del río... Para que lo imagines, la corriente lo mantenía en el mismo lugar, con la fuerza que llevaba. ¡Quien podría imaginar practicar este deporte de riesgo en plena ciudad!




Datos de interés

Webs oficiales : Thun (en inglés)- Turismo de la ciudad de Thun
                           Castillo de Thun

Horarios y precios : Aquí

*Tips low cost *

- Nosotros comimos en una conocida cadena de comida rápida, lo más barato que encontramos aquí, y pudimos disfrutar de las vistas desde su piso superior por un precio razonable. 

- La visita a los interiores del castillo no la hicimos, pero no dejamos de disfrutar de su belleza exterior, con este paseo, que recomiendo. Además, no os costará nada de nada.




¿Que te ha parecido este paseo? ¿reconocerías ahora la ciudad de Thun?

¡Pues si te ha gustado, nos vemos en la próxima entrada! y no olvides: Live, love, travel!, aunque el viaje sea sólo hasta la vuelta de la esquina.