viernes, 31 de julio de 2015

Frustración o aventura: cómo organizar un viaje familiar.

¿Eres de las que disfruta viajando?

Pero también eres madre de familia y no quieres dejar a tus peques con la abuela. Es más, sabes que 
viajar es una aventura enriquecedora que quieres que los tuyos aprendan a apreciar como tú. 

Por otra parte, ¡Viajar abre fronteras! y hay tantas cosas nuevas por explorar que quedarte en casa en vacaciones no es una opción.  





Entonces, convendrás conmigo que es muy frustrante ver las ofertas de las agencias de viajes, y empezar a echar cuentas:

     Cinco noches en Roma por 400 euros. 


Parece una muy buena oferta. ¡Que interesante!

En las condiciones, leemos: precio por persona, en habitación doble. Incluye vuelos y   alojamiento.

Tu sacas tu calculadora y las cuentas no te salen : ¡pero si somos cuatro! El padre, la madre, la niña y el niño. ¡cuatro! Eso suma: 400x4= 1600 euros, y aún no has contado la comida que vais a tener que pagar, porque la oferta es solamente de media pensión. ¿Es asumible? yo creo que no.

En un primer momento, todo tu ánimo se viene abajo, y lucha con tu deseo de seguir haciendo vida normal, viajar y descubrir el mundo a tus hijos. Pero esta es la cruda realidad: 
Muchas de las ofertas más apetecibles están pensadas para parejas y no para familias.

Y ahora te das cuenta: como no habías viajado desde que nacieron los peques, ya no estabas acostumbrada a buscar. ¡Todo era tan sencillo antes!

Pero tu deseo de viajar persiste, no te vas a rendir sin luchar. ¡Quiero un viaje ya!, te repites mientras sigues buscando alguna oferta. ¡nos lo merecemos! Pero de momento, no hay nada que te convenza.


No desesperes. Con un poco de paciencia, veremos que alternativas tenemos y conseguiremos al menos, sacar las maletas por la puerta.








Estos son los principales problemas que vas a encontrarte en esta búsqueda:







Alojamiento para cuatro


El primer problema: ¿donde están los alojamientos para cuatro o más personas? Es muy difícil encontrarlos. Es complicado, y además, no siempre resulta barato. No vamos a dejar a los niños en otra habitación, ¿verdad?

Pues entonces, hay que cambiar el chip y dejar de buscar alojamientos por persona, para empezar a buscar viviendas o apartamentos vacacionales.

Estos alojamientos tiene la ventaja de ser  como una casa fuera de casa, y suelen disponer de cocina, lavadora y zonas amplias donde descansar. Se acabaron las habitaciones de hotel estrechas con camas supletorias.

Destinos atractivos para familias

¿Donde podemos viajar? Todos los destinos son, a priori, atractivos para viajar en familia. Pero, hay que tener en cuenta que hay factores que pueden complicar la situación. Piensa en los desplazamientos, en el tiempo antes de llegar a destino, en los cambios de medio de transporte, en los horarios de salida y llegada. Viajar con niños no es tan bonito a pesar de todo. Algunas veces se cansarán, se dormirán en los aeropuertos, necesitarán entretenerse o simplemente, tendrán hambre y ganas de ir al baño. Todo esto hay que visualizarlo al elegir nuestro destino.

Uno de nuestros primeros viajes juntos fue a Londres. Un ratito de avión, llegar al hotel en metro, y desplazarse en transporte público. Cada día tiempo suficiente para realizar nuestras visitas, y al mínimo síntoma de cansancio, de vuelta a la boca de metro. Allí se cena muy pronto, así que después de cenar, a descansar en la habitación, y reponer fuerzas para el día siguiente. 

Así, pasito a pasito, aprendemos todos a convivir en los viajes.


Momento vacaciones escolares: cuando suben los precios

Por otra parte, los niños no tienen cole en los momentos en que es más caro viajar. Navidad, Semana Santa, Puentes y verano. ¡Que mala suerte! justo cuando la familia puede viajar, suben los precios. 

Confiesa: tú también has envidiado a las familias sin hijos, o solteros, o parejas, que pueden elegir las mejores fechas para sus fántásticos viajes. A mí también me ha pasado. Tengo un amigo encantador, que ha recorrido medio mundo tanto mochila en mano como en hoteles de lujo, y siempre obtiene las mejores ofertas. ¿Cuál es el truco? Pues viajar solo, y en momentos en que la temporada es baja. (ni en Pascua, ni en Navidad, ni en pleno agosto...)

A nosotros, este fabuloso plan no nos convence, ya que no queremos perder clases en el cole. Así que tendremos que rebajar presupuesto o expectativas en alguna parte.


Por esto, te daré las claves para conseguirlo.








Contratando por separado

La solución es pensar diferente: Yo siempre contrato todos los billetes por anticipado y a través de internet, mediante compañías como Logitravel o Edreams. Y decido el destino sobre la marcha, según los precios que encuentro.

Tienes que pensar en tres cosas básicas:

Primer desplazamiento: Ya sea en avión, en barco, en tren, o si tienes posibilidades, en tu propio coche. En mi caso, viviendo en Mallorca, solo podemos aspirar a salir en barco o en avión, lo cual encarece mucho más la partida.


Apartamento turístico: En nuestro caso, somos fans de Airbnb, aunque cualquier compañía que oferte viviendas vacacionales por un precio-noche cerrado, independientemente del número de personas, es una opción ideal. 


Traslados: Puedes usar transporte público (muy interesante en escapadas urbanas, como una fin de semana en Londres) o bien utilizar un coche alquilado, o tu propio vehículo. en estos casos, es recomendable que vuestro alojamiento disponga de parking.


Ya tienes contratados los tres gastos principales. 

En la fecha seleccionada, si todo va bien ¡estarás en vuestro destino!.


Ajustando el presupuesto

Una vez tengas atados estos tres puntos clave, que son los que se llevan la mayor parte del presupuesto, puedes dedicarte a fantasear con el destino y a planificar el resto de gastos

Como mínimo, estos gastos serán:

- Comidas. Si nos alojamos en apartamentos, una rápida visita al supermercado nos ayudará a tener cubiertos desayunos y cenas, dejando el almuerzo para disfrutar durante la visita que realicemos durante el día. 

- Atracciones. Hay infinidad de maravillosos lugares que se pueden disfrutar con tarjetas de descuento, que son gratis para los niños o incluso para todo el mundo. Aquí nos toca investigar nuestro destino, para decidir cuales visitar.

- Extras. Todo aquello no previsto, también tiene que estar contemplado. No vamos a dejar Venecia sin comprar una mascara veneciana, ¿verdad?. Ni Londres sin traer una taza con la típica cabina de teléfonos. No nos engañemos: los souvenirs son algo connatural a los viajes. Yo tengo una serie de básicos entre los recuerdos de mis viajes: Tengo que conseguir un imán de nevera de cada ciudad, y un libro de cada museo. 


Organizando las visitas

Ahora vamos a buscar ofertas y tarjetas de descuento para nuestro destino: museos con entrada gratuita, tarjetas de descuentos de ciudades, etc. Muchas de las grandes ciudades disponen de tarjetas turísticas con descuento, que se venden por días.  

También visitaremos las web de turismo local, pues aquí tendremos, a modo de resumen, todas las atracciones, ofertas y precios en un vistazo. Estas webs pueden ser traducidas a nuestro idioma, por lo que nos facilitarán las cosas.

Para las comidas, puedes visitar restaurantes locales, cadenas de comida rápida o bien tirar de pic-nic con bocadillos, todo según el presupuesto de que dispongas. Pero lo que no puede faltar en tu mochila viajera es una botellita de agua y algo de comer. ¡Los niños pueden tener hambre en momentos insospechados! Disponer de estas cosas te dará margen para encontrar un sitio definitivo donde descansar mientras coméis.


Y esto es todo por hoy.






Espero haberte ayudado a dar el paso de organizar tus propios viajes en familia. 

¡Nos leemos pronto!